• agosto 13, 2019
  • xaviervillacis
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40 años en bocetos

Los ecuatorianos hemos alcanzado 40 años desde el retorno a la democracia en 1979. Quienes nacimos en los 70’ y nos gustó siempre atender el transcurrir de la vida política, mantenemos pasajes imborrables desde esos primeros años cuando nos gobernó un joven presidente, carismático e inteligente que, luego de su trágica muerte en 1981, se volvió referente político de la patria.

De aquel remoto suceso en un 24 de mayo, recuerdo a mi madre llorando en la frentera de mi casa de niño. Me veo acercándome a abrazarla y ella diciéndome que había muerto Jaime Roldós. Sin entenderlo sufrí el deceso de quien luego, igual que muchos lo hicieron, llegué a admirar. Ese sentimiento de luto se justificaba: mi padre era ‘cefepista’ y en casa la empatía con Roldós era innata.

La violencia también está presente en estos bocetos. La memoria me lleva a un mitin político en la calle principal de Quevedo. Sentado sobre los hombros de mi padre escuché disparos alrededor de una tarima dispuesta al pie del restaurante ´Tungurahua´. La gente corrió despavorida y no sé cómo terminé sentado en las escaleras de la casa donde vivíamos, a un par de cuadras del lugar, esperando que mi padre regrese de buscarme.

Luego cenicerazos, puños en el congreso, Febres Cordero, tanques militares rodeando la Justicia y el “ven para mearte insecto hijue…” ya roncando. Pasamos a Borja, luego a Sixto con su célebre frase “Ni un paso atrás” en 1995 abrazando la única victoria bélica del país. A esto le siguió una vorágine de inestabilidad política. En 1999 la crisis financiera preservando la plata de la banca y empujando a cientos de miles de nuestros hermanos a migrar.

De tumbo en tumbo llegamos al 2007. Sabina cantaba en Quito y ‘Alvarito’ era ya una mofa política. A partir de correazos, diez años perdidos entre cantos de izquierda y robos a ambas manos. Nuestro presente: una mesa donde ni la vajilla quedó, fraudes electorales, corruptos tomándose municipios y prefecturas…2019. Así, hastiados de todo, por todos quienes en estos 40 años se alzaron con el santo y limosna, vemos los años inexorablemente corriendo, en bocetos de una democracia que nos sigue debiendo lo que desde siempre, como país, anhelamos. (O)