• junio 20, 2018
  • xaviervillacis
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Cuando se escucharon las declaraciones de la viuda de Jorge Gabela tras el informe del perito Roberto Meza, cuestionando -cuestionándonos a todos a la vez- el como podríamos haber soportado los ecuatorianos diez años de infamia, un dolor sobre la piel nos corrió a muchos. Un dolor que ciertamente no nos era nuevo. Ese dolor lo habíamos vivido desde el momento en que el correismo empezó a mostrarse tal cual fue: una mafia que no tuvo reparo en nada ni en nadie para enriquecerse.

¿Cuantas muertes gritan atención a este momento luego de que el perito Meza nos corroboró que vivíamos gobernados por inescrupulosos que se complotaban para protegerse, incluso a costa de la vida de otros, tras asaltar fondos públicos? Por esto habrá que volver tras el asesinato de Quinto Pazmiño y del periodista Fausto Valdiviezo; volver sobre el  juicio y sentencia contra el ex asambleísta Galo Lara por el múltiple asesinato de Quinsaloma. Revisar cada proceso contra quienes fueron sentenciados y cayeron sin vida el 30S.

Nos es necesario. Por aquellas víctimas que quedaron en el momento del suceso. Por las víctimas que surgieron tras ser acusadas y sentenciadas por el correismo ¿Cómo seguir confiando en las sentencias de cada uno de los juicios señalados, como vivir como país sin tener la certeza de que la muerte de varios ciudadanos que se fueron contra Correa y los suyos fue investigada como se debía y no manipulada en las pericias e investigaciones, como hoy se conoce sucedió en el caso Gabela?

El daño que nos dejó la pasada década no está solo en el saqueo que resultó del manejo de más de 400 mil millones de dólares que corrieron por las manos de quienes hoy son los nuevos ricos del país. Ni tampoco el mayor daño queda solamente en la pandemia de las drogas y violencia por su tráfico y que, a nombre de la soberanía, permitieron arribe a nuestro Ecuador. El daño también está, como dijo Patricia Ochoa, en la infamia con que descubrimos nos gobernaban y la pasividad con que lo soportamos. (O)

Publicación El Telégrafo

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