• agosto 21, 2018
  • xaviervillacis
  • Columnas

De infortunios parecería estar sitiada Quevedo cuando de los servicios públicos y obras de su Municipio se trata. El más reciente golpe se nos dio a conocer a inicios de semana: el soterramiento de cables de la calle 7 de octubre no podría culminarse. Con esto, la destrucción de todos los adoquines de las amplias aceras que acompañaban su calle principal, junto a jardineras, cientos de ficus y los asientos metálicos que nos brindaban descanso, podría terminar convirtiéndose en el daño más visible causado por la administración de Jorge Domínguez a la ciudad.

En octubre pasado desde la municipalidad se afirmó que en un año se entregaría el mejoramiento urbano del centro del cantón, promoviendo como eje y motivo principal para su ejecución el soterramiento del cableado que cuelga de la arteria principal de la ciudad. Este trabajo -se dijo- se sujetaría a un convenio con la Corporación Eléctrica CNEL.

Primer cuestionamiento: no se ve mejoramiento alguno en lo ejecutado. Destruir todo lo que servía muy bien para terminar suplantándolo por una ordinaria acera, de delgada capa de hormigón rayado, es un insulto a la inteligencia al llamar a eso “mejoramiento urbano”. A ese embauque súmele el haberse dado a conocer que la municipalidad inició la llamada obra de “Soterramiento de cables” sin convenio alguno con CNEL. Engañaron a la ciudad desde un inicio con cifras y convenios ajenos a la realidad.

En razón de la destrucción de las antiguas y céntricas  aceras de Quevedo, motivada por una obra que no se sabe cómo irá a acabar y vuelve caótica la cotidianidad del sector, se debería formar un comité cívico para demandar por daños y perjuicios al alcalde Domínguez y a los concejales que lo secundaron; independiente de las acciones de Contraloría. Buscando resarcir el daño hecho contra bienes de la ciudad y también se devuelva lo gastado en rudimentarias aceras que solo se justifican para efectuar millonarias compras en cemento y entregar más dinero a los mismos que siempre se hacen de los grandes contratos del Municipio. (O)

 

Publicación Diario El Telégrafo (17/08/2018)