• junio 11, 2019
  • xaviervillacis
  • Columnas

Lecciones electorales

Tras conocer la sentencia del TCE sobre las impugnaciones en Los Ríos quedan varias lecciones a recoger. Una de las más evidentes se coteja en una máxima registrada en este proceso: las elecciones, independiente de triunfar o no en las urnas, se pierden o se ganan en las Juntas Electorales Provinciales. Quien controla la Junta controla el escrutinio.

Y eso hizo Johnny Terán, controló a su antojo el escrutinio al tener mayoría en la Junta Electoral de Los Ríos (3 de 5 vocales fijos). Con los vocales Luis Páez y Stalin Cabezas desde un inicio, al primero de frente y al segundo de forma infiltrada. Esperando en el trayecto sumar al servicio de sus intereses un tercero, un comodín.

En ese sentido Pachakutik (léase Diana Atamaint) indecorosamente jugó a favor del PSC en la provincia, al permitirle la presencia de Cabezas, ex funcionario del mismo Terán, como supuesto vocal de Pachakutik. Luego, en el camino, el PSC sumó al tercer comodín: el vocal de PAIS. De esa forma, cuando se pregunten porque nunca abrieron las urnas en relación a la cantidad significativa de reclamaciones, ahí está la respuesta.

Otra lección es lo gravitante que sigue resultando el poder sobre la justicia en la resolución de los conflictos electorales del Ecuador post-correista. Ese poder político, irrespetuoso y de imposición, sostuvo todos los insultos y calumnias de Terán. De ellos no se escapó Lenin Moreno (con la E25), César Litardo, Marco Troya, el mismo TCE y cuanto político o periodista se atrevió a ponerle las tildes sobre las Í.

En su último pronunciamiento antes de conocerse la sentencia del TCE, Johnny Terán acusó de odio al presidente del legislativo, el quevedeño César Litardo

En base a esto, se entendería también la ausencia de la justicia en el fallo final del TCE sobre Los Ríos. Cuando jueces electorales se dicen incompetentes de valorar delitos electorales, por más pruebas, peritajes o declaraciones que lo corroboren, todo nos queda claro. Lo cual arroja otra lección. Mejor que gastar cientos de miles de dólares en campaña, al político le resultará más productivo ese dinero para el final de la contienda electoral; en caso de llegar a los escenarios donde en esta se llegó y de seguir el actual sistema electoral vigente. (O)

Columna publicada en Diario La Hora, edición Los Ríos