• junio 25, 2019
  • xaviervillacis
  • Columnas

Reformas electorales

Las recientes elecciones evidenciaron un Código Electoral permeable a la trampa. Esto se tradujo en graves cuestionamientos a los resultados de varias localidades del país. Siendo la provincia de Los Ríos el punto más traumático, tanto que sobre un importante número de alcaldes y prefecto, el manto de la ilegalidad empaña los cargos que ejercen.

Para evitar vuelva a repetirse una elección con tan graves cuestionamientos, las reformas que se plantean al Código de la Democracia, son impostergables. Uno de los cambios que impulsa es regular la inscripción de candidatos en base a la obligatoriedad que tendrían de devolver el dinero que les entrega el Estado, en caso no alcancen por lo menos el 4% de la votación de su circunscripción. Así dejamos de tener cantidad en desmedro de la calidad.

Otra propuesta es hacer de las Juntas Electorales un espacio más técnico que político. Evitando sean cooptadas por un solo candidato afectando la transparencia de la contienda electoral. La regla nos decía que en tanto los partidos cuenten con un solo consejero en el pleno del CNE o un solo vocal en las Juntas Electorales, el equilibrio de fuerzas se garantizaba en las elecciones.

Vocales principales de la Junta Electoral de Los Ríos, con una de sus suplentes principalizada (1era. Izquierda)

Pero la entrega inmoral que hizo la Consejería de Pachakutik cediendo su vocalía al PSC en la junta Electoral de Los Ríos, más el reprochable proceder del vocal de PAIS, sepultó el balance de fuerzas afectando la transparencia de los escrutinios en la provincia. De esa forma los social cristianos pasaron a tener total mayoría en perjuicio de los demás candidatos. Al final, como era previsible, la inclinación electoral de los vocales pro PSC, sepultó la confianza de los resultados.

Lo sucedido en las recientes elecciones fue una estructuración política administrativa funesta para la confianza en las urnas. Algo que no debería repetirse jamás en Los Ríos, ni en otra provincia. Sobre todo para evitarnos, como señalo al inicio, que un manto de ilegalidad empañe los cargos que ejerzan los electos en condiciones, donde el favoritismo, resulta tan abierto como vergonzoso, dentro de una Junta Electoral. (O)

Columna publicada en la edición de Diario La Hora, Los Ríos (25/06/2019)